Playa del Sol Villacana · Estepona, Costa del Sol

No reformamos esta casa para venderla. La reformamos para vivir en ella.

Dos dormitorios frente al mar, donde la luz de la mañana llega despacio, el jardín huele a buganvilla y el ritmo de Villacana no tiene ninguna prisa por cambiar.

Descubre la historia
El origen

Antes de ser una propiedad, fue nuestro sueño de retiro.

No nació para venderse. Nació como el lugar donde imaginábamos retirarnos algún día — y por eso, cuando por fin pudimos reformarla, cada decisión se tomó pensando en vivir aquí, nunca en impresionar a quien la visitara.

Barra de cocina hecha a mano La barra de cocina, hecha a mano, pieza a pieza.
La barra de la cocina

Hecha a mano, pieza a pieza

No se compró en ninguna tienda. La construimos a mano, pensando en las cenas largas y en las sobremesas que todavía no habíamos vivido pero que ya imaginábamos. Cada muesca guarda una tarde de trabajo, no un catálogo.

Cuadro del salón pintado por el abuelo de las niñas El cuadro del salón, pintado por el abuelo de las niñas.
El cuadro del salón

Pintado por el abuelo de las niñas

La obra que preside el salón no salió de ninguna tienda de decoración. La pintó el abuelo de las niñas, pensando en esta casa y en esta familia. Es, casi siempre, lo primero que se recuerda al entrar.

Lámparas artesanales del dormitorio Las lámparas del dormitorio, un proyecto de tres generaciones.
Las lámparas del dormitorio

Un proyecto de tres generaciones

Mi mujer las hizo con nuestras hijas, una tarde cualquiera que, sin que nos diéramos cuenta, se convirtió en costumbre. Nacieron del mismo impulso que otra de las obras que decoran esta casa: crear, en familia, algo que nos sobreviviera.

“Todo tiene una historia. Todo tiene alma.”

Así describimos, sin buscarlo, lo que esta casa terminó siendo

Con el tiempo, decidimos compartir la casa con quienes buscaran lo mismo que nosotros — y así empezó una nueva parte de su historia.

Sin conocer esta historia

“Hay algo especial aquí.”

“Se siente paz.”

“Tiene una energía muy bonita.”

Así lo describen, cada uno con sus propias palabras, quienes se han quedado.

El refugio

Un espacio pensado sin prisa

Dentro

Un lugar para despertar despacio

Dos dormitorios — uno con una luz de mañana que invita a quedarse un rato más. La casa no necesita ser grande para sentirse completa: solo necesita estar bien pensada.

Dormitorio principal con luz de mañana Dormitorio principal, luz de mañana.
Fuera

Tres formas de estar fuera sin salir de casa

La terraza, para las cenas que se alargan. El jardín, para el café lento de las mañanas. El patio interior, en sombra, para las horas de más calor. Cada uno tiene su momento del día.

Terraza con mesa puesta Terraza, mesa puesta para las sobremesas largas.
Alrededor

Lo que Villacana resuelve por ti

Cuatro piscinas, jardines cuidados y un lugar donde aparcar sin pensarlo. Aquí, incluso las tareas pequeñas se mueven al ritmo pausado del lugar.

Vista aérea de la urbanización con parking privado La urbanización, con parking privado en la entrada.
Otra de las piscinas de la urbanización, con vista al mar Otra piscina, con vista al mar.
Jardín y piscina de la urbanización, camino al mar Entre el jardín y el mar.
La vida allí

El mar, a pie

La playa está a un paseo, no a un trayecto en coche. Y la Senda Litoral invita a caminar sin rumbo fijo, antes incluso de decidir hacia dónde ir.

Acceso directo a la playaAcceso directo a la playa
Senda Litoral al amanecerLa Senda Litoral, al amanecer
Jardín privadoEl jardín privado
Patio interior en sombraEl salón, junto al patio interior
Quienes ya se han quedado

Lo que dicen quienes lo han vivido

5.0Airbnb · Favorito de los huéspedes
9.6Booking · Excepcional

“Preciosa casita para descansar.”

Maria, España · Booking

“Eliana y José son unos excelentes anfitriones, afables y disponibles.”

Juli, España · Airbnb

“An unforgettable stay in an exceptional villa!”

Christel, Suiza · Booking

“Una casa absolutamente fantástica.”

Nolia, Airbnb
Antes de irnos

A quien continúe la historia de Olas de Calma,

No escribimos esto para convencerte de nada. Lo escribimos porque, después de tantos años, sentimos que esta casa merece algo más que una descripción.

Aquí vimos crecer a nuestras hijas. Aquí construimos, con nuestras propias manos, los detalles que hoy la hacen reconocible. Aquí aprendimos, sin proponérnoslo, que un hogar no se decora — se habita, despacio, durante años.

Gracias a quienes la visitaron, pudimos también dar a nuestras hijas la educación que siempre soñamos para ellas. Esta casa nos cuidó tanto como nosotros la cuidamos a ella.

Hoy empezamos una nueva etapa. No nos vamos con tristeza, sino con gratitud — y con la ilusión de que alguien más continúe escribiendo la historia de Olas de Calma.

Con cariño,
Eliana y José

“Algunas casas se construyen. Otras dejan huella en quienes las habitan.”

Para quienes buscan un lugar así.

El dossier privado incluye la historia completa de la casa, las cifras reales y todo lo necesario para dar el siguiente paso.